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Seroma: qué es, síntomas, cómo se trata y por qué se produce

Si te has sometido a una intervención quirúrgica, es muy probable que hayas oído hablar del seroma. Esta condición puede ocurrir después de cualquier tipo de cirugía, pero es más común después de la cirugía de mama o abdominal, como seroma postquirúrgico o seroma abdominal.

El seroma es una acumulación de líquido en la zona donde se realizó la cirugía. En esta entrada del blog hablaremos de lo que es el seroma, los síntomas, cómo se trata y por qué se produce, ¡continúa leyendo!

¿Qué es un seroma?

El seroma es una acumulación de líquido seroso estéril en un espacio residual tras una cirugía. Suele aparecer en la primera o segunda semana y provoca bulto blando o sensación de fluctuación. Su manejo se individualiza según tamaño, signos locales y evolución clínica.

El seroma se define como la acumulación de líquido en una zona del cuerpo en la que, previamente, se ha realizado una cirugía. Este líquido está compuesto por suero y células de defensa. Cuando la acumulación es muy grande pueden generarse infecciones, soltarse los puntos de sutura, abrirse la herida y producirse complicaciones. En términos clínicos, seroma significado: colección de líquido seroso claro, a veces amarillento, en el espacio donde se intervinieron los tejidos.

¿Qué es un seroma encapsulado?

Los seromas de larga duración desarrollan una pseudocápsula a su alrededor. Se diferencian de los abscesos en que estos últimos presentan infección; es decir, desechos y productos de descomposición de bacterias o glóbulos blancos. Los primeros, en cambio, son sueros estériles recogidos en un espacio o en una zona entre los tejidos que estaban previamente adheridos, como consecuencia de la inflamación tisular.

La pseudocápsula se desarrolla cuando los seromas se convierten en crónicos y es poco probable que sean reabsorbidos por el propio cuerpo e, incluso, pueden infectarse. La cirugía puede ser, entonces, la opción más adecuada, con la escisión completa del saco pseudocapsular, especialmente cuando se llega a encapsular el seroma.

Seroma postquirúrgico

El seroma es una de las complicaciones más tempranas y comunes que pueden presentarse, en especial, tras una cirugía plástica (en el abdomen o en los senos) o de cáncer de mama. Si no se trata a tiempo puede infectarse o encapsularse. Para prevenirlo se debe mantener la faja o vendaje compresivo bien ajustados. Cuando menos espacio tenga el cuerpo para generar líquidos, es preferible.

En cirugía mamaria puede aparecer seroma en el seno tras el postoperatorio; en algunos casos se emplean drenajes quirúrgicos tras la operación de pecho para evacuar el exceso de fluido según criterio médico.

¿Por qué se producen los seromas y cómo se forman?

El seroma es el resultado de la inflamación causada por el corte y manipulación de la piel y del tejido graso y es un procedimiento natural del cuerpo para su curación, así como una reacción de defensa. Surge durante la primera o segunda semana del posoperatorio y cuando se acumula líquido en el espacio muerto entre las capas de la piel. Después de la cirugía, muchas personas reciben tratamiento con un dispositivo de drenaje para extraer el exceso de líquido mientras sanan. Aún así, el seroma puede aparecer después. Esta formación de seroma suele corresponder a líquido del seroma de aspecto seroso, en ocasiones amarillento.

Se produce por la inflamación y el espacio muerto creados al separar tejidos durante la intervención, y su reabsorción depende del drenaje linfático y del control local.

Síntomas del seroma

¿Cuáles son los síntomas del seroma? Un seroma puede causar síntomas en el lugar en el que se ha practicado la cirugía, de las maneras siguientes:

  • Un hinchazón similar a una ampolla o globo en la piel.
  • Una sensación de líquido o movimiento evidente debajo de la piel.

Si el seroma es grande, su tamaño puede causar molestias. Aunque no necesariamente es motivo de alarma, debe ser examinado por un médico. Un seroma síntoma frecuente es el bulto blando sobre la cicatriz; tras una cesárea, por ejemplo, puede notarse un bulto encima de la cicatriz por seroma. Para saber si el seroma está mejorando, suele disminuir el volumen, la tensión local y la sensación de líquido. ¿Es peligroso el seroma? Generalmente no lo es, pero el aumento de dolor, calor o enrojecimiento puede indicar seroma infectado y requiere valoración médica.

No suele ser peligroso, pero puede complicarse si tensa la herida quirúrgica o se infecta, por lo que conviene seguimiento.

¿Cuánto tarda un seroma en desaparecer?

La mayoría de los seromas desaparecen dentro de las 3 o 4 semanas posteriores a la cirugía. Si se experimenta dolor o calor en la zona, debe ser visto por un profesional de la medicina. Este puede recomendar una aspiración, un procedimiento que se realiza, en la misma consulta, para eliminar el exceso de líquido con una aguja, u otro tipo de tratamiento. En algunos casos, el seroma puede curarse solo por reabsorción progresiva, siempre con control clínico.

Puede quitarse en pocas semanas; los persistentes suelen precisar control y, a veces, punción evacuadora.

¿Cómo se trata el seroma? Tratamiento del seroma

El tratamiento a seguir dependerá del tamaño del seroma y de la repercusión que este tenga sobre las cicatrices. Tal como se ha comentado ya, algunos pequeños pueden reabsorberse por sí solos y resolverse sin intervención. Sin embargo, los de gran tamaño deben ser tratados. A continuación, vamos a ver los diferentes tipos de tratamiento, complementarios entre sí en gran parte de las ocasiones, con más detalle. El seroma tratamiento puede incluir medidas locales, farmacológicas o cirugía; para eliminar un seroma abdominal o curar el seroma en otras localizaciones, se individualiza la estrategia según valoración médica. No se recomiendan remedios caseros para secar el seroma; es preferible evitar manipulaciones en casa y consultar.

Para quitar un seroma de forma segura, conviene valorar drenaje o aspiración en consulta según tamaño y evolución.

Tratamiento farmacológico

Los seromas que están infectados se pueden tratar con antibióticos u otros medicamentos. Los de gran tamaño y recurrentes se pueden abordar mediante la escleroterapia, una técnica aceptada como eficaz y segura. Consiste en llenar la cavidad en la que se ha acumulado el líquido con sustancias irritantes que inducen una respuesta fibrótica, para sellar el espacio muerto.

Estas sustancias irritantes o esclerosantes, pueden ser etanol, bajo anestesia general o sedación moderada, según su porcentaje de pureza y forma de aplicación. Talco en polvo, suspensión con o sin anestesia local, o aerosol. Tetraciclinas (antibióticos), polidocanol, en solución o espuma, eritromicina (antibiótico), OK-432 (Picibanil), pegamento de fibrina y esclerosantes combinados con povidona yodada. La escleroterapia es un método mínimamente invasivo y con un bajo riesgo de complicaciones para eliminar el espacio muerto, evitando la acumulación de líquido. En caso de seroma infectado, el cultivo del líquido seroma puede orientar el tratamiento antibiótico.

Medidas físicas

El médico, cuando el seroma es grande o doloroso, puede sugerir su drenaje. Para hacer esto insertará una aguja en este y extraerá el líquido con una jeringa. Si vuelve a aparecer, puede ser necesario drenar varias veces.

Otra medida física, esta vez para prevenir, es la utilización de prendas de compresión. Estos dispositivos médicos están diseñados para ayudar a que la piel y los tejidos sanen más rápido. También pueden reducir la hinchazón y los moretones después de una cirugía. La reabsorción del líquido seroso depende en parte del sistema linfático y de minimizar el espacio muerto, según indicación médica.

En el cuidado local, pueden ser útiles pautas de curas y protección de la cicatriz; si te interesa, revisa cómo cuidar una cicatriz tras retirar los puntos.

Extracción del seroma y análisis

Si el color del líquido drenado es turbio o la piel luce eritematosa o celulítica antes del drenaje, se enviará una muestra para su cultivo. El análisis de la composición de este fluido es particularmente importante en los seromas tardíos, para descartar la posible presencia de otras patologías.

Cirugía

En algunos casos de seroma prolongado y encapsulado, una operación quirúrgica puede ser el mejor tratamiento. Bajo anestesia local o locorregional, se aborda realizando una incisión longitudinal sobre la lesión, seguida de una capsulotomía y la eliminación de los tejidos muertos o dañados.

En definitiva, los seromas son una complicación común después de la cirugía, y pueden ser frustrantes de tratar. Si estás experimentando este problema, ven a vernos a nuestra clínica estética en Madrid para que te ayudemos. En Clínica Granado-Tiagonce contamos con equipo médico especializado del Dr. Agustín Granado-Tiagonce, tecnología avanzada y protocolos de seguridad y calidad asistencial para valorar y tratar el seroma con seguimiento clínico.

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