“Necesitaba que alquien creyera de corazón que no todo estaba perdido”

por Clínica Granado-Tiagonce

Testimonio sobre una mamoplastia de aumento

¿Sabes esas ocasiones en las que entras en un sitio, hablas con alguien y, a pesar de que estés decaída, te preguntan qué tal estás y no eres capaz de decir “Mal”? En ese momento, espontáneamente, te sale una sonrisa y respondes “Bien, gracias”, sintiéndote realmente así sin saber qué ha ocurrido para cambiar la cara triste que traías.

Bueno, no sé si a ti te habrá pasado, pero a mí, en 9 de cada 10 ocasiones, me ha sucedido nada más poner el pie en la consulta del Doctor Granado y dar las buenas tardes a la persona que te atiende por teléfono, que es igual de amable cuando la ves en recepción. Esto mismo que ocurre cuando te cruzas con el resto del equipo o ves a Mercedes, la enfermera. Todos están siempre dispuestos a ayudarte con amabilidad y una sonrisa en su rostro. Y cuando llegas llegas a la consulta del doctor y te transmite verdaderamente contento lo satisfecho que está de que te sientas mejor con el resultado, no puedes sentirte más acogida.

El poder de apostar por las personas

Aunque quisiera resumir en un breve comentario todo lo que le debo a la Clínica del Dr. Granado Tiagonce, desde las personas que trabajan con él tanto en quirófano como en su consulta o administración, creo que no podría hacerlo porque recibí aquello que ni amigos, ni psicólogos, ni médicos, ni familia ni libros de autoayuda lograron transmitirme en muchos muchos años. Era algo tan simple como que alguien creyera de todo corazón que en la situación por la que estaba pasando no todo estaba perdido.

Cuando todos habían tirado la toalla por mí, él la cogió del suelo y me la entregó. Con su actitud de honestidad y paciencia, logró que yo también recuperara la confianza en mi capacidad de cambio y, en los médicos en general, después de haberme sentido como un “negocio” en manos de psicólogos, terapeutas, nutricionistas, etc. A todos ellos llevaba mucho tiempo acudiendo desesperada y al final, que caí en más de una trampa que me costó salud física, emocional y dinero.

Antes de conocer al Doctor Granado, visité a otros cirujanos plásticos, pero ninguno me trataba como una persona normal, sino más bien como una enferma o de nuevo como un gran negocio.

De cuando aterricé en la realidad

No te puedes imaginar mi sorpresa el primer día que acudí a esta clínica para realizarme una mamoplastia de aumento. Recibí la mayor de las dosis de esperanza que nadie me había dado, siempre desde la honestidad, con los pies en la tierra y la mirada en la realidad que él mismo tenía delante, y que todos y yo misma veíamos.

Doctor Granado Tiagonce

Este “chorro de realidad”, sin juzgarme en ningún momento, me abrió los ojos ante lo que estaba viviendo y lo que debería cambiar para que mi cambio físico realmente ayudara a mi recuperación. Y aquí entra en juego la infinita paciencia que demostró conmigo el doctor, ya que pasaron dos años hasta que estuve preparada para operarme. Durante estos, afiancé mi compromiso de mantener el resultado en mi vida una vez operada.

En este punto no puedo olvidar el apoyo que recibí por parte de la enfermera Mercedes, a quien admiro por su dedicación, por el amor y respeto a su trabajo y hacia todas las personas que acuden buscando mejorar sus vidas. Ella fue un gran apoyo para mí durante todo el proceso; tanto antes y durante como después de la operación, con la amabilidad, simpatía, dulzura y comprensión que me infundía nada más verla.

La cirugía estética no es un retoque en Photoshop

Tanto Mercedes como el Doctor Granado me enseñaron que la cirugía estética no es un corta y pega de los que vemos en Internet, es decir, no consiste en copiar esta nariz o aquella barbilla, sino en esculpir la mejor versión de uno mismo, manteniendo su esencia. Hasta me hicieron ver que muchos de los cambios que pedimos no son ni siquiera necesarios. A veces basta con un poco de actitud, chapa y pintura, y saber ver y valorar lo que ellos como profesionales inculcan.

La proporción y naturalidad fueron las dos grandes premisas que me transmitió esta experiencia. Y que no todos los cirujanos plásticos son capaces de mirar por los pacientes. La mayoría siguen al pie de la letra los deseos de sus pacientes sin considerar esa armonía natural que necesita cada cuerpo, en la mayoría de los casos por beneficio propio.

Un verdadero cambio de vida

Antes de la operación también debo agradecer las palabras sinceras del doctor, ya que era posible que finalmente no pudiera intervenirme si mis tejidos no estaban preparados. Para él, la salud de sus pacientes tanto física como emocional está por encima de todo, de manera que yo iba preparada para mi intervención con total confianza en las manos del equipo que me ponía, manos de un ser humano increíble en todos los sentidos.

Cambio de vida cirugia estetica

Mi historia acabó con un final feliz que fue posible gracias a la intervención que me hice, que me ha convertido en una nueva persona que jamás hubiera llegado a ser si no hubiera apostado por estos profesionales.

Por Vanesa M. A.

Comparte este artículo